Catalunya hotel camping rural apartaments viatge platja montanya aventura restaurants
Català  Español  English  Française
vegueries.com
tourism barcelona tourism girona tourism lleida tourism camp de tarragona tourism catalunya central tourism terres del ebre tourism alt pirineu i aran tourism andorra tourism catalunya nord tourism la franja tourism balearic islands
  
Search:    
CATALONIA
THE VEGUERIES HISTORY OF CATALONIA CATALONIAN ART GEOGRAPHY AND MAPS GASTRONOMY FESTIVITIES AND FOLKLORE
SERVICES
HOTELS AND HOSTELS APARTMENTS COUNTRY HOUSES CAMPING RESTAURANTS HOSTAL LODGES & REFUGES SUMMER HOUSES ADVENTURE SPORTS SPA & RESORT WINE WAREHOUSES
TOURISM
FREE MINI-GUIDES VISITS ROUTES REPORTS PANORAMAS 360º VIDEOS ROUTE FINDER
MONOGRAPHS
MEDIEVAL BRIDGES CASTLES IN CATALONIA MYCOLOGY IN CATALONIA DISTINGUISHED BIOGRAPHIES ARTICLES
USEFUL TOOLS
NEWS THE WEATHER
TERRITORIES
BARCELONA GIRONA LLEIDA CAMP DE TARRAGONA CATALUNYA CENTRAL TERRES DE L'EBRE ALT PIRINEU I ARAN ANDORRA CATALUNYA NORD LA FRANJA ILLES BALEARS

Francesc de Verntallat y las Remences

by Article de la revista Verntallat, nº. 38, any 1998 editat per l'Ajuntament de la Vall d'en Bas. Josep Canal Roquet


Monumento a Francesc de Verntallat - Vall d'en Bas Los Remences. Antecedentes

Hay que ubicarlos en el siglo XI cuando, a causa de la revuelta feudal (1030-1060), los nobles se independizaron y los Condes de Barcelona tuvieron que pactar con ellos, cediendoles la potestad de sus castillos. Del 1060 en adelante, los condados catalanes se disgregaron en muchos pequeños territorios, en los que el feudal era señor de vidas y haciendas de los campesinos que vivían en el término de su castillo. Los pactos de los condes con la nobleza dejaron indefensos a los campesinos, que fueron cediendo sus pequeñas propiedades y comenzaron a sufrir, a lo largo de las siguientes generaciones, las imposiciones feudales, las abusivas las abusivas detracciones de los rendimientos agrarios, y muy especialmente el establecimiento de servicios vejatorios que atentaban contra la dignidad de las personas, como la implantación de los ''malos usos'': la intestia, la exorchia, la cugucia, la arsia, la firma de spoli y el ''derecho a maltratar'', dictado por las Cortes de Cervera de 1202, que facultaba a los señores de maltratar, encarcelar y desposeer a los campesinos de sus bienes.

Toda ésta problematica, aparecida desde el siglo XI, se fue agravando a lo largo de los siglos XII y XIII. Durante esos siglos tanto las Cortes del Reino como la Iglesia dictaron numerosas disposiciones anti remences que significaron la entrada de los campesinos en un régimen de fuerte servidumbre. Esta se concretaba en la adscripción a la gleba, desde mediados del siglo XI (masías serviles) y más tarde con el desarrollo, a principios del siglo XllI de la redención personal, es decir, que si el campesino quería abandonar la masía, debía redimirse previamente pagando una cantidad a su señor.

En el siglo XIV, las epidemias de peste, las malas cosechas y el hambre, produjeron un empeoramiento de la clase campesina. Muchas masías pequeñas fueron abandonadas por la muerte de sus habitantes; eran las llamadas ''masías destartaladas'', que provocaron una fuerte disminución de la renta feudal, situación que los señores trataron de remediar oprimiendo aún mas a los campesionos supervivientes.

Durante los tiempos de los condes-reis Joan I (1350-1396), Martí el Humano (1356-1410) y especialmente, Alfons IV el Magnánimo (1416-1458), la política de la Corona comenzó a dar un giro mas favorable hacia los remences y sus reivindicaciones.


Los primeros pasos de Francesc de Verntallat

El futuro caudillo remensa nació en torno al año 1425, en una familia acomodada, descendientes de los Puigpardines, en la casa o ''fuerza'' de Verntallat en Mallol, parroquia de Sant Privat. Nada conocemos de su infancia y adolescencia, pero los años que van desde 1425 a 1446, el año de su boda, están llenos de hechos determinantes que permiten ver el ambiente social en que se desarrolló la vida del joven Verntallat.
Las constituciones antiremences de 1412 y 1432 nos hablan de gran agitación en el campo; la crisi entre señores y campesinos se agravaba, se plantaban cruces y otras señales de muerte, los campesinos entraban en un clima agitación prerevolucionaria.
Verntallat escuchó hablar de todo esto a sus padres, abuelos y amigos; seguramente su sensibilidad se vio fuertemente impactada cuando consideró lo que habían sufrido las generaciones pasadas y presentes de campesinos.
Los historiadores piensan que los hombres y las mujeres de la montaña soportaron un jugo feudal mas profundo que sus coetáneos de la plana. Entonces ya no aguantaban más, ''los tiempos de servidumbre ya han pasado'' era el lema de los campesinos. La Universidad de las parroquias de la Vall d'en Bas se reunió en Mallol el año 1427 y pidió a su señor, el vizconde de Cabrera, un régimen de privilegios y el alumbramiento de la servidumbre, una actitud comunitaria impensable en épocas anteriores.

El año 1446, en plena efervescencia social, Verntallat se casó en Batet con Joana Noguer, de la masía con el mismo nombre. Trabajó una temporada en el campo y eso lo acercó al conocimiento mas cercano de los problemas de los campesinos. En esos años, Alfonso IV havia otorgado a los remensas el privilegio de reunirse y recoger ''cortes'' para la liberación de los malos usos y otras servidumbres. Estas reuniones tuvieron lugar en 1438 y 1439 en mas de 400 pueblos de la diócesis de Gerona, aún con la oposición de nobles y eclesiásticos. Verntallat seguramente pudo seguir los acontecimientos muy de cerca; de reunión en reunión debió irse informando de los asuntos mas graves y al mismo tiempo debió ir adquiriendo un prestigio cada vez mas grande; el líder se iba formando en la escuela de la propia vida.

En el año 1450 los remensas presentaron a la Corona un requerimiento en el cual pedían ser liberados de los malos usos y la servidumbre, cuestión a la que los señores se negaban sistemáticamente. Después de algunas dudas el rey suspendió en 1455 el derecho de los malos usos. El Sindicato Remensa, constituído en aquella época, agrupaba unos 20.000 hogares de la Catalunya Vieja y centralizaba todas las gestiones que afectaban a éstos campesinos; esto demuestra como estaba de avanzada su organización, que también disponía de los asesoramientos correspondientes. Es nuestra opinión, sin que tengamos ninguna prueba concluyente, sin embargo, que VerntaIlat estaría implicado en esta temprana organización de la comunidad remensa, destinada a defender sus derechos.


Vernatallat y la primera revuelta Remença (1462-1472)

Planteado ya con toda crudeza el litigio entre señores y campesinos, otro factor se añadió, envenenando aún más la cuestión: las disputas entre la Diputación del General (Generalitat) y el rey Juan II sobre la soberanía del Principado. Un problema político de alto nivel que originó el encarcelamiento del Príncipe de Viana y obligó a los campesinos a elegir uno de los dos campos: el del rey o de la Generalitat.
No olvidemos que esta institución, en aquellos siglos, representaba los estamentos feudales. La crisis empeoró de tal forma que el rey se vio obligado a marcharse del territorio catalán, los campesinos se decantaron decididamente por acercarse a la Corona, en la defensa de sus intereses.

Luego que la Diputación determinó que el problema de los remensas sólo se podría acabar usando las armas, la reina Juana y el príncipe Fernando, que habían quedado en Catalunya, se trasladaron a Girona en busca de protección. Mientras la Diputación levantaba un ejército para atacar la ciudad, la reina nombró Verntallat jefe de la hueste remensa, entregándole las banderas reales para su defensa. Verntallat había pasado, en un momento, del anonimato a cabeza principal de uno de los bandos enfrentados en el conflicto que iba a estallar. Cuando el Conde de Pallars, comandante de las fuerzas de la Diputación, atacó Girona y los remensas defendieron la reina y el príncipe en el recinto de la Fuerza Vieja, comenzaba una guerra que había de durar diez años.

Verntallat, hombre bien organizado y buen estratega, comprendió que la aportación de los remensas debía basarse en el refugio que ofrecían las tierras de la Montaña. Desde allí organizó su defensa, hacer salidas y auxilió Girona en los momentos graves. Todo ello hecho con mucho orden, trabajando la tierra y luchando a la vez. Francesc de Verntallat enemigo de la Diputación y capitán general de la Montaña por el señor rey se convirtió en un personaje legendario. Los dietarios de la Diputación están llenos de mensajes que iban y venían de Girona, Vic, Ripoll o el Collsacabra, comunicando los asaltos de las unidades campesinas.
La hueste remensa distrajo muchas fuerzas enemigas y eso permitió que Girona, durante casi toda la guerra, estuviera del lado real. El dominio de la ciudad era muy importante para el transcurso de la guerra, su posición impedía los contactos regulares entre Barcelona y L'Empordà.

Verntallat y sus fuerzas permanecieron durante todo el conflicto en su territorio, las tierras de la Montaña integradas por la Garrotxa y parte de la Selva y Ripollès, la Diputación reaccionó declarando enemigos de la tierra la población de esta región. La guerra continuó con altibajos, con victorias y derrotas de ambos lados. Hacia el 1470 las fuerzas de la Diputación habían ocupado Girona y el Valle del Fluvià hasta Olot, los remensas se encontraban rodeados en la parte más áspera de su territorio, hasta que una serie de dificultades abocaron la Diputación a una serie de derrotas que finalmente provocaron la caída de Barcelona. Vencedores y vencidos, firmaron la Concordia de Pedralbes, por la que el Principado mantenía todos sus fueros y privilegios de antes de la guerra (16 de octubre de 1472). La lucha había terminado y, al menos teóricamente, los remensas se encontraban en el bando ganador.

En una guerra tan larga, nunca se sabe lo que es decisivo o superfluo. En todo caso, la aportación de los remensas no se puede minimizar, en los momentos más críticos ellos mostraron su voluntad de resistir. Verntallat, su jefe, fue el hombre clave en la defensa de las tierras de la Montaña. Ya no era un simple campesino, sino un militar de mucha calidad, dirigente de un ejército guerrillero y muy respetado por sus enemigos, a quien el rey se dirigía como su "dilecto amigo" y había llamado capitán general.


Verntallat entre dos revueltas (1472 - 1484)

Terminada I ª guerra civil, Verntallat y los remensas esperaron inútilmente que el rey Juan arreglara de una vez el conflicto sobre la liberación de los malos usos y las otras servidumbres, sin embargo, el rey, con el consejo de Verntallat, que sabía que la montaña era una zona muy conflictiva, concedió y revalidó privilegios e indultos en Olot (diciembre de 1471), el Valle de Hostoles (octubre de 1474) y las parroquias del Valle de Llémena, llanura de San Gregorio, Cartellà y el Valle de 'Amer. En un clima de descontento creciente creó el vizcondado de Hostoles - 23 de octubre de 1474 - y nombró Verntallat vizconde de este territorio, destinado a pacificar la zona más conflictiva del área remensa de la Montaña.

Durante los años del vizcondado, el caudillo remensa se mostró desconfiado hacia la autoridad real y los poderes feudales, como lo prueba su ayuda a los agricultores de Corçà el año 1475, sublevados contra la Mitra de Girona, que quería percibir censos y derechos extinguidos según los campesinos. En julio del mismo año lanza el Llamamiento de Contestina, proclamando no sólo la extinción de los malos usos, sino también de los censos y las tareas. Verntallat daba señales de radicalización de su posición, prueba evidente del descontento del movimiento remensa.

Juan II murió en 1479 y subió al trono Fernando II, que ya era rey de Castilla. El envalentonamiento señorial fue evidente desde ese momento y el rey, aunque en principio se mostraba indeciso, cambió de posición, ya las Cortes de 1481 publicó una Constitución por la que declaraba inconstitucional la Sentencia Interlocutoria de 1455, permitiendo nuevamente los señores la percepción de los malos usos. La frustración que esta decisión provocó los remensas fue enorme y fue el fundamento de nuevas crisis. El 5 de noviembre de 1481 el rey ordenó la devolución del castillo de Hostoles, orden que Verntallat no cumplió, como lo demuestra que el 9 de febrero de 1482 el Lugarteniente general amenazó con el ataque y la captura del castillo si este no era devuelto, pero la operación fracasó, pues sabemos que en el año 1484 el castillo de Hostoles y otros continuaban en posesión de Verntallat. En julio del mismo 1482, el Cabildo de la Catedral de Girona ordenó llevar a efecto las resoluciones tomadas anteriormente y proceder contra los remensas sin más contemplaciones. Los dos bandos estaban más separados que nunca.

El hecho de que Verntallat consiguiera mantener el control de la Montaña a lo largo de aquellos años fue la clave que permitió la resolución favorable del conflicto a raíz de la segunda gran crisis que se convirtió.


Segunda revuelta. Pere-Joan Sala (Septiembre 1484 - marzo 1485)

La decidida hostilidad de los señores, apoyada por la Constitución de 1481, que los devolvía la íntegra posesión de sus derechos - incluidos los malos usos - y el intento de exigir por la fuerza a los campesinos el cumplimiento de estas disposiciones, provocó la exacerbación del ala radical de los remensas, que se sublevaron a finales del verano de 1484. El mes de septiembre de ese año, una banda de unos 400 campesinos comandada por Pere-Joan Sala, payés de Granollers de Rocacorba, atacó los oficiales reales. Comenzaba una revuelta breve, pero intensa, que duró unos 5 meses y consiguió éxitos momentáneos. Los campesinos atacaron, aunque sin éxito, ciudades como Girona y Torroella de Montgrí y la revuelta se extendió por el Empordà, la Selva, el Vallès y la Plana de Vic.
El rey Fernando propuso la vía de la concordia, pero su propuesta no fue bien entendida por sus consejeros y la mayoría de las autoridades del país. Sala y sus remensas acercaron mucho a Barcelona y atacaron la zona del Maresme, Granollers y Terrassa, el jefe remensa se sentía lo suficientemente fuerte pues había reunido una hueste de 1.000 hombres. Pero un ejército superior levantado por la ciudad de Barcelona los atacó y derrotó en Llerona el 24 de marzo de 1485; Sala fue llevado a Barcelona, juzgado y ejecutado poco después.

Muchas son las consideraciones que podemos hacer sobre la segunda revuelta remensa, en primer lugar, fue fruto de la imposición del ala radical exaltada por la injusticia de 1481. El ejército de Sala fue una hueste itinerante, sin lugares donde refugiarse en los momentos inciertos de la guerra, tuvo que luchar contra las fuerzas señoriales y, al mismo tiempo, contra las tropas reales, lo cual no había sucedido durante la primera revuelta. Finalmente, cuando Sala se acercó tanto en Barcelona, cometió el grave error de levantar las milicias de la capital en contra de los suyos.

Se ha discutido mucho sobre la postura de Verntallat lo largo de este conflicto y no conocemos aún bien la conducta del caudillo remensa. Ya tenía unos 60 años y no era el hombre activo y belicoso de antes; poco partidario de enfrentarse con sus enemigos fuera de la protección de la montaña, seguramente Verntallat se negó a participar en una aventura tan temeraria. Por otra parte, se debía sentir bastante fuerte, continuaba con el apoyo de los campesinos de la Montaña y confiaba más en una política de pacificación que en otra guerra. Los hechos le acabarían dando la razón.

Pero no debemos olvidar las consecuencias positivas que tuvo la revuelta encabezada por Pere-Joan Sala. Hizo reflexionar al rey Fernando II sobre la necesidad, cada vez más evidente, de un plan de concordia entre señores y campesinos, en definitiva, la segunda revuelta remensa propició la Sentencia Arbitral de Guadalupe, que el año 1486 puso fin al conflicto.


Verntallat y la sentencia de Guadalupe (21 de abril de 1486)

La derrota de Llerona dejó los remensas dispersos ya merced de sus señores, estos querían explotar Ia victoria eliminando de raíz el problema remensa. No era esta la opinión del rey, que disponía de más información y comunicaba a sus consejeros de Barcelona "... todavía falta llevar a la obediencia las tierras de la Montaña ...".

¿Qué habría pasado con el movimiento remensa si después de la derrota de Sala no hubieran existido, en pie de guerra, los campesinos de la Montaña y si Verntallat no los hubiera mantenido bajo su influencia y autoridad? Probablemente las servidumbres campesinas habrían durado más siglos. Los 14 meses transcurridos entre marzo de 1485 y abril de 1486 fueron densos en reuniones, negociaciones y otras actividades llevadas por Fernando II con el consentimiento de señores y campesinos a fin de terminar el conflicto con un arbitraje.

Hizo falta toda la influencia de Verntallat para que los remensas otorgaran al rey su consentimiento, lo que ocurrió en la reunión de Amer (septiembre de 1485), por su parte, los señores también aceptaron.

A pesar de este aparente consenso, Verntallat se mostraba desconfiado del resultado final: en diciembre todavía no había devuelto el castillo de Hostoles y no emprendió el viaje hacia la Corte hasta que recibió, el 1 de marzo de 1486, una carta conminatoria del rey en este sentido. EI día 21 de abril de 1486 Fernando II se encontraba en el monasterio de Guadalupe (Extremadura) y firmó la Sentencia Arbitral que debía poner fin al conflicto secular entre señores feudales y campesinos remensas. Eran abolidas la remensa personal, los malos usos, el derecho de maltratar y otros derechos menores, previo pago de 60 sueldos por cada fuego (familia campesina), además de imponerse una multa colectiva a los campesinos por los daños causados durante las dos revueltas. Los campesinos continuaban en la propiedad útil de sus masías y la posesión plena de sus bienes muebles y tierras adquiridas por compra.

Los campesinos remensas finalmente habían logrado, después de luchas y resistencias que afectaron doce generaciones, la liberación de la servidumbre personal y de los malos usos que consideraban infames. Verntallat era el presidente de la comisión de remensas que asistió a la firma de la Sentencia en Guadalupe.

Conclusiones finales

Después de I ª firma de la Sentencia de Guadalupe, Verntallat fue retenido unos cuatro meses en la Corte, transcurrido este tiempo, regresó a su casa de Sant Feliu de Pallerols donde residió hasta su muerte.

Hoy en día la lucha de los remensas catalanes es considerada como la primera revuelta organizada de campesinos europeos que alcanzó un resultado final positivo: la abolición de las servidumbres. En este sentido, la Sentencia es el primer documento institucional otorgado en Europa sobre la liberación de los siervos.

Francesc de Verntallat, campesino, capitán general, amigo y consejero de reyes, gran estratega y organizador, fue la pieza clave para que el conflicto remensa tuviera una solución final favorable. Enlazó todos los momentos cruciales del movimiento campesino: el liderazgo al comienzo de 1462, la victoria de la primera revuelta, la defensa de la Montaña entre las dos guerras, la resistencia tras la revuelta de Pere-Joan Sala y, finalmente, el compromiso de los campesinos que aceptaron el arbitraje real e hicieron posible la Sentencia de Guadalupe de 1486.





MAP OF TERRITORIES
Map of Catalonia
GASTRONOMY
FESTIVITIES AND FAIRS 2017

  Region:

  Month:


This website recommends

  This website recommends  

TOURISTIC WEBSITES

Link to us  |  Your Home Page  | 

This page was created by NetCom2 Internet, S.L.. For more information, you can use our Contact e-mail. For technical questions concerning this website, you can contact us by email at webmaster@vegueries.com. This page was last updated the 10/04/2017. Optimum resolution of 1024 pixels.

Please read our Sales of photographs and maps, Privacy Policy and Conditions of Use and Legal Notice.